Tú duermes y mientras duermes
yo estoy aquí en las horas oscuras y serenas.
La vida diaria. Poco de vida, mucho de diaria,
es sólo la elipsis de estos instantes precisos.
Y mientras duermes yo estoy aquí
sumido en las horas oscuras y mansas.
A veces te miro y no entiendo nada.
No entiendo qué estás haciendo en este lugar.
Estoy aquí, en las horas oscuras y quietas.
Te veo acurrucada en ese mar de sombras.
Entre los pliegues, llevas mareas y tormentas.
Las he enfrentado. Nos han llevado.
Afuera todo se viene abajo y simulan,
lo mejor que pueden, que no es así.
Aún se molestarán si se te ocurre sugerirlo.
No está pasando, nada se cae. Es cosa mía.
Y mientras el mundo se aproxima al final
o el final al mundo, no sé, tu permaneces.
No le llamo regalo. Los regalos son gratis.
Nada de esto ha sido sin un precio.
Pero no sé cómo llamarlo. No sé cómo sucede.
No entiendo qué estás haciendo en este lugar
donde no entra la luz y se llega a oír la respiración.
Mientras todo explota y se rompe en todos lados.
Regalo no es lo que no ha sido sin un precio.
Mérito no tiene estar donde se quiere.
Privilegio no es aquello que cuesta tanto.
Así que no sé qué es. No sé cómo llamarlo.
Si todo cae a la vez y la misma velocidad
da la impresión de que nada se mueve.
Y en estas horas oscuras y estáticas
mientas estés, también yo estaré.